Itinerario para recorrer el centro de Manchester

Que levante la mano el que conozca la ciudad de Manchester solo por el Manchester United… No te apures, no eres el único. Aunque esta ciudad fue muy importante años atrás se quedó a la estela de otras como Londres, que es mucho más conocida. Y aunque es una ciudad grande, no tiene demasiadas cosas para ver, por lo que se puede recorrer Manchester en un día. 

¿Cómo llegar desde el aeropuerto de Manchester al centro?

Es realmente fácil llegar desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad. La mejor opción es coger un tren que vale 5 libras. El tren sale de la estación que hay en el propio aeropuerto, a la que se llega a través de un pasillo que cruza todo el aeropuerto y que está indicado a la perfección. Es literalmente imposible perderse en el aeropuerto.

ATENCIÓN: En las taquillas no admiten tarjetas de crédito extranjeras, pero sí que puedes pagar con euros, aunque sale un poco más caro.

Mi día en Manchester

Una vez superado el trámite de tomar el tren llegué a Piccadilly, una de las estaciones centrales de la ciudad, y nada más salir me acerqué a un policía para preguntarle por donde quedaba Piccadilly Gardens. El hombre tenía una voz tan musical que realmente no sabía si me estaba guiando o se había lanzado a improvisar un rap.

Al final descubrí que no estaba rapeando, así que siguiendo sus indicaciones llegué al Hatters Hostel, un hostal bastante barato que queda en el centro de la ciudad, ideal si tienes poco tiempo para descubrirla. Y en el hostel llegó mi primer “¡mierda!”. Porque hay que ser imbécil para no darse cuenta antes de viajar de que los enchufes en el Reino Unido son distintos a los de Europa… 5 libras acabaron con mi pesar en forma de adaptador, aunque no fue el único que tuve que comprar (esta historia os la contaré más adelante porque fue realmente dramática).

Después de poner todo en orden tocaba ponerse en marcha para patear la ciudad, así que me acerqué al puesto de información más cercano (Piccadilly Gardens) para recoger el mapa de rigor y que me informasen de las cosillas más interesantes que podía encontrarme por allí. No sin antes parar para coger un poco de avituallamiento.

Bajando Mosley Street (que tiene nombre del típico jefe de detectives de las series americanas, el Sr. Mosley), te encuentras edificios tan interesantes como la Manchester Art Gallery, el Ayuntamiento de la ciudad y la biblioteca central. De los tres me quedo con el ayuntamiento, es un edificio grande, con ‘personalidad’, que por dentro recuerda un poco a Howarts (si a vosotros no os lo parece no me odiéis, porfa, porque todo lo que veía en el Reino Unido me recordaba un poco a Harry Potter y puede que tenga la visión contaminada).

Ayuntamiento de Manchester

Ayuntamiento de Manchester por dentro

Un pequeño apunte de la biblioteca central de Manchester: está llena de libros de música, ya sean partituras, biografías de compositores, historia de la música… y eso no es lo mejor, ¡hay pianos en los pasillos para que la gente los toque!

Biblioteca central de Manchester

Después de llegar a la biblioteca central giré a la derecha por Peter Street hasta llegar a la calle Deansgate, por la que subí hasta la John Rylands Library, una biblioteca gótica en la que me hubiese gustado pasar mis frías tardes-noches-mañanas de estudio universitario. Ya desde su fachada te das cuenta de que dentro te vas a encontrar un pequeño tesoro, y no defrauda. Y sí, lo habéis adivinado, también me recuerda a las localizaciones de Harry Potter.

John Rylands Library

A este pobre hombre no lo dejábamos estudiar…

Siguiendo Deansgate se llega a la otra zona central de la ciudad, donde se encuentran la Catedral, el museo del fútbol y Shambles Square, tres lugares de visita obligatoria y que son gratuitos.

Personalmente, me decepcionó un poco el museo del fútbol, me esperaba algo más. Lo que es la infraestructura es espectacular, pero el contenido del museo no me terminó de convencer. Además, no hay ninguna camiseta del Athletic…

Después de ver el museo puedes tomarte algo en The Old Wellington, uno de los locales más conocidos de la ciudad y que está en todas las postales, aunque es probable que te peguen un buen hachazo.

The Old Wellington. Shambles Square – Manchester

La frase que más me dijeron este día fue “sorry, it’s closed”, que en español quiere decir: “llegas tarde, imbécil”. ¿Quién me iba a decir a mi que a las 17:00h de la tarde ya iba a estar todo cerrado?

Después de ver estas tres cositas me acerqué por el Manchester Arndale, un centro comercial que queda justo enfrente y comunica directamente con Piccadilly Gardens, y después de darme una vuelta volví al hostel para descansar un poquito. Al día siguiente tocaba ver Liverpool, una visita que me hacía mucha ilusión.

Centros comerciales en Manchester, a la izquierda la fachada del museo del fútbol