Consejos para evitar el síndrome de la clase turista

Si eres de esos que escuchan ‘síndrome de la clase turista’ y les viene a la cabeza el típico turista con bermudas, calcetines y chanclas y no tienes ni idea de lo que realmente quiere decir, que sepas que perteneces a una amplia mayoría.

El síndrome de la clase turista se manifiesta en todo tipo de gente que viaja en avión y otros medios de transporte, aunque se da más habitualmente en algunos grupos de personas. En este artículo vamos a tratar de explicarte en que consiste este problema y qué recomendaciones puedes seguir durante un viaje.

¿Qué es el síndrome de la clase turista?

Lo primero que debes saber es que su propio nombre te miente. No se trata de un síndrome, sino de la posibilidad de sufrir una trombosis durante un viaje, generalmente en distancias largas. Precisamente se llama así porque se comprobó que las personas que viajaban durante un periodo largo de tiempo tenían más posibilidades de sufrir una trombosis.

La trombosis consiste en la formación de un coágulo de sangre en una vena que posteriormente pueden ‘atascar’ algún órgano vital, como ocurre con los pulmones con las embolias pulmonares.

¿Quién tiene más riesgos?

Como con todas estas cuestiones, los que se ven más afectados son las personas mayores, por un lado porque acumulan unos años a sus espaldas, y por otro, porque con esos años que acumulan también acumulan algunos factores de riesgo asociados a tener una mayor propensión a sufrir estas enfermedades.

Pero ojo, que no son los únicos. Se ha demostrado que LOS DEPORTISTAS tienen unas probabilidades más altas de sufrir algún tipo de trastorno de este tipo. Su corpulencia, hacer deportes violentos, tener contusiones y tener una musculatura muy desarrollada  pueden sobreexponer a los deportistas en comparación con personas que no hagan deporte a sufrir el síndrome de la clase turista

Eso sí, no os alarméis. Es poco usual que una persona con hábitos de vida saludables padezca esta dolencia, aunque eso no hace que debamos exponernos demasiado a ella.

¿Cómo puedo evitar que me dé una trombosis?

Esto no es sota, caballo y rey. Todo depende de muchos factores, entre ellos la duración de tu viaje, así que aquí van algunos consejillos.

Consejos para viaje corto (menos de dos horas)

  • Caminar. Si se va en avión lo ideal serían 5 minutos cada hora por el pasillo. Si vas en coche lo recomendable sería parar cada hora a estirar las piernas.
  • Activar la musculatura. A veces no hay otra alternativa que permanecer sentado, en estos casos lo que se debe hacer es flexionar las rodillas y los tobillos, mover los pies y presionarlos contra el suelo de manera progresiva, primero uno y después el otro
  • Evitar la ropa que comprima
  • Beber mucho líquido (pero que sea NO ALCOHÓLICO)

Viaje en el metro – Pixabay

Consejos para viaje largo (Más de dos horas)

  • Las mismas recomendaciones que para un viaje corto (caminar, activar la musculatura, evitar ropa que comprima y beber mucho líquido). Además,  hay que asegurarse de caminar al menos 5 minutos.
  • Levantar de manera ocasional las piernas por encima de la cadera.

¿Qué pasa si tengo problemas venosos?

Deberías acudir a tu médico de cabecera antes de tomar un vuelo largo. Probablemente te recetará el uso de medias de compresión, aunque mucha gente se niega a ello, y la toma de algún anticoagulante.

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