En nuestro segundo día visitamos tres rincones imperdibles de Viena

Antes de nada os dejamos el enlace a nuestro primer día en Viena, desde Hofburg hasta el Prater, por si os lo habéis perdido.

El segundo día me levanté súper emocionada, íbamos a Schönbrunn, la residencia de verano de los Habsburgo, ¡de Sissi!. Antes de ir nos habíamos visto su peli y tenía muchísimas ganas de verlo. Madrugamos bastante para no pillar colas, pasamos por un supermercado que teníamos al lado de nuestro hostel para desayunar algo y cogimos el metro. Al fin estábamos allí viendo ese bonito palacio amarillo.

Palacio de Schönbrunn

No tuvimos que hacer cola para comprar la entrada (normal, fuimos a las 9 de la mañana…), nosotros cogimos la Cassic Pass Schönbrunn (21€) que incluía Grand Tour (las 40 habitaciones del palacio) + Laberinto + Jardín privado del príncipe + Glorieta + Jardín invernadero. Hay diferentes tipos de entradas, aquí os dejamos la lista.

La verdad es que luego nos arrepentimos un poco de haber pagado 21 euros, viendo 22 habitaciones en vez de 40 hubiésemos salido igual de contentos y con mas dinero en el bolsillo (si vale, yo quería ver todas…) Pero siendo positivos, si no hubiésemos cogido las 40 habitaciones nos hubiésemos perdido el salón de baile que es una preciosidad (desgraciadamente no dejan sacar fotos…). Durante toda la visita llevas una audioguía que te va explicando cada una de las habitaciones, nos decepcionó lo poco que se menciona a Sissi, para que hablen de ella tendrás que coger sus tours, pero decidimos no gastar más dinero en ver sus muebles, cuberterías…

Siguiendo con lo que nos incluyó la entrada, en nuestra opinión el laberinto si que merece la pena, es una experiencia diferente y muy divertida, tardamos un ratillo en encontrar la salida.

Dos hormiguitas perdidas en el laberinto de Schönbrunn

El jardín privado del príncipe es enano, teniendo en cuenta que los demás jardines son gratis y suponiendo que tengan flores, este no merece la pena.

Jardín privado del príncipe

Lateral del jardín privado del príncipe

La glorieta la pagamos porque pensábamos que sino no se podía acceder hasta allí, y si que se puede, lo que pagas es subir a la parte de arriba de la glorieta, pero la zona de abajo es gratuita, ¿merece la pena?, ves Schönbrunn desde lo alto.

Glorieta de Shönbrunn

Vistas desde lo alto de la glorieta

El jardín invernadero todavía lo estamos buscando, no lo vimos, pero a decir verdad, tampoco lo buscamos demasiado, ya estábamos cansados y había hambre.

Si lleváis dinero de sobra también podéis recorrer los jardines del palacio en coche de caballos. Estos jardines son gratuitos (todos salvo el privado del príncipe) y merecen una visita, es una zona muy grande estupenda para perderse un rato.

Antes de seguir con el post me gustaría deciros que sobre todo yo, salí total y absolutamente decepcionada de allí. Había visto unas fotos de jardines preciosas, todo lleno de color, las flores haciendo dibujos… Debo decir que fuimos a primeros de abril y que hacia un frío horrible, pero no se me ocurrió pensar que lo único que iba a ver sería tierra, nada de color, solo verde. Los únicos que tenían flores de colores eran los jardines privados del príncipe. En la próxima visita a Viena nos tendremos que volver a pasar a ver si tenemos suerte y esa vez si tienen flores.

Jardines sin vida :(

Volvimos al centro de viena, concretamente al Naschmarkt y encontramos un chollazo, queríamos probar el schnitzel y todo lo que vimos rondaba los 12 euros o más, pero encontramos un sitio (bar Imbiss) en el que nos pusieron uno con limón por 3,30€ (no llevaba patatas ni ensalada, pero lo justo para probarlo). Que decir del schnitzel…. Pues es pollo empanado, no tiene más, estaba rico si, pero no es algo nuevo.

Schnitzel

También en el mercado pudimos probar la tarta Sacher por un precio aceptable, 2,30€. Es una tarta de chocolate con mermelada de albaricoque recubierta por una capa de chocolate negro, es nuestra opinión estaba buena pero un poco seca, suponemos que en el hotel Sacher, donde la hacía su creador, sabrá mejor, pero el precio a nuestro bolsillo le iba a sentar peor.

Tarta Sacher

Después de subir un ratillo al hostel que lo teníamos enfrente salimos a hacer cola en la ópera, íbamos a comprar unas entradas por 4 euros en el mismo día así que teníamos que ir unas dos horas antes a hacer cola para no quedarnos sin ellas. Si queréis saber más acerca de este chollo aquí os lo contamos.

Ópera de Viena

Al salir de la ópera, el mercado ya estaba cerrado y nos fuimos a cocinar en el hostel, bajamos un ratito al bar con los amigos que conocimos y a dormir. Nos hubiesen venido bien unos masajes después de este laaaargo día y teniendo en cuenta el día siguiente que nos esperaba y que en breve os contaremos.