Gran parte de esta experiencia se la debemos a la genial Judith Tiral. Trasteando por la red encontramos un post suyo en el que nos desvelaba este truco para poder disfrutar de la Ópera en Viena sin tener que desembolsar los ahorros de una vida. Es uno de los muchos planes que se pueden hacer un día en Viena, y quizá el mejor de todos. Ojo, que al final del Post también te enseñamos cómo ver una Ópera en Viena de manera GRATUITA.

¿Cómo ver una Ópera en Viena por 3 o 4 euros?

La Ópera de Viena se reserva una serie de entradas para todas las representaciones en la zona en la que hay que estar de pie. Las puertas se abren 90 minutos antes de cada espectáculo, y como te puedes imaginar las colas son bastante grandes. Nuestra recomendación es que estés ahí con dos horas de antelación, así en el momento en el que abran las puertas podrás elegir la zona que quieres, coger sitio y darte un paseo por dentro del edificio, y te adelantamos que es espectacular.

¿Dónde hay que hacer cola?

Las entradas se venden en el ala izquierda del edificio (Si lo miramos de frente). Durante el día no hay nadie en ese lugar, pero puedes preguntar en la oficina de turismo que está justo detrás y te indicarán sin ningún problema. (Punto rojo, recogida de entradas baratas de la ópera – punto azul, oficina de turismo)

Ópera en Viena

¿Qué entradas hay disponibles?

Hay tres tipos, dos de ellas valen tres euros y las otras cuatro. Las de tres euros corresponden a la parte superior izquierda y la parte superior derecha de la ópera, mientras que las de cuatro euros son frente al escenario, con una visión panorámica aunque algo alejada. Nosotros compramos las de 4 euros y quedamos encantados, no pensábamos que se iba a ver tan centrado.

Entradas de 3 euros

Entradas de 4 euros

Después de comprar las entradas, lo primero que hay que hacer es ir a la zona que hemos comprado. Una vez allí, verás unas cuantas barandillas, es lo único que tendrás para apoyarte mientras ves la ópera. Hay que llevar un pañuelo y colocarlo sobre una barandilla que tenga una parte libre, esta es la manera de marcar tu sitio. ¿Me robarán el pañuelo? ¡Claro que no! No seas desconfiado. La gente respeta el método del ‘pañuelito’ y si lo has colocado nadie lo moverá, lo quitará o tratará de quitarte el sitio. De todas formas, hay personal de la ópera en esos lugares para explicarte el funcionamiento del sistema si no lo ves muy claro. En la foto podéis ver algún pañuelo y que el sitio no es demasiado grande, así que si queréis estas entradas es mejor que sigáis la recomendación de estar dos horas antes de que empiece la ópera en la cola.

Después de elegir bien el sitio, el siguiente paso es ir a la consigna (no te asustes, que es gratis). Allí puedes dejar todo lo que te incordie: mochilas, chaquetas… Es recomendable que si tienes una botella de agua la lleves contigo, porque dentro de la ópera hace muchísimo calor. En la consigna también puedes alquilar prismáticos, cuestan cuatro euros pero supongo que si te toca estar arriba de la ópera no vendrán nada mal.

Y al fin el siguiente paso es poder visitar la ópera por dentro!! Puedes ir a cualquier parte aunque tu entrada sea de las baratas. Nosotros recorrimos todo lo que nos dio tiempo e incluso entramos en salas en las que daban champagne para los trajeados. Hemos decidido que si algún día nos sobra la pasta vamos a volver a la ópera de Viena, pero de ricos eh! Con nuestros trajes de gala, con un sitio cercano al escenario y… sentados! (lo cumpliremos?? Maybe…)

Entrada principal

Después como no, ver la ópera! Hay que estar 10-15 minutos antes de que vaya a empezar en tu sitio.

Al salir si como nosotros has cogido la entrada en la parte de abajo del escenario puedes subir corriendo a la parte de arriba para ver el escenario desde otra perspectiva, seguro que te gusta!

¿Merece la pena ver una Ópera?

Por supuesto, no lo dudes!! Una ópera en Viena: 3 euros, la experiencia de visitar y ver una ópera en Viena: no tiene precio!!! Es posible que no te guste éste tipo de música, pero, ¿qué hay más típico en Viena que la ópera?. Si no te gusta puedes estar un rato y salirte (aunque colócate en la zona trasera o en el pasillo para no molestar demasiado al salir), pero aunque solo sea para poder visitar la ópera por dentro deberías ir porque es maravilloso, Nora dice que por el momento es su edificio favorito por dentro, la verdad es que a los dos nos pareció una preciosidad.

Un chino nos salvó la vida

Vimos la ópera de Elektra, que desde nuestro punto de vista es un poco aburrida (no vamos a mentir…. Nos pareció malísima, aburridísima, pesadísima…..). Antes de comprarla miramos en google el argumento y no nos gustó, pero era la que tocaba… el día anterior había una que nos gustaba más, pero duraba 4 horas más las dos horas antes que hay que ir a hacer cola, perdíamos demasiado tiempo. Total que fuimos a ver Elektra, la verdad es que la puesta en escena fue espectacular, todo hay que decirlo (la ópera empezó con unas 5-6 mujeres desnudas siendo mojadas con una manguera por una señora, todo muy extraño) También había una especie de ascensor en el escenario…

La historia era en alemán y no entendíamos nada, en la barandilla en la que teníamos nuestro sitio había una mini pantalla en la que podíamos leer la letra…pero en alemán… hasta que al de media hora o así (igual fue menos tiempo, pero se nos hizo eterno…..) un amable chino nos dijo que la pantalla se podía poner en inglés! Fue como ver la luz. Seguía siendo aburrida pero al menos entendíamos algo más. El final de la ópera si que nos gustó mucho porque en vez de cantar un solo personaje como todo el resto de la obra, se solapaban muchas voces y hacía un efecto muy bonito.

[Aquí iría una foto de la pantallita, pero la hemos perdido :O ]

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Aunque según Erik ese no fue el chino que realmente nos salvó, fue un pobre hombre al que le dio un pampurrio (seguro que del calor que hacía) y tuvo que salir de la sala, y con él los 7 amigos que le acompañaban, así que pudimos recuperar un poco de sitio y tomar también un poco de aire, que ya nos estaba faltando después de tanto tiempo ahí.

Resumiendo, es verdad que nuestra ópera no nos gustó, que podía haber sido mil veces mejor, y aun así quedamos encantados con la experiencia. Si vas a Viena no deberías perder esta oportunidad. Además teniendo en cuenta los precios de Viena, en donde por ejemplo una salchicha con queso en bocata nos costó 4,20… Se puede decir que la ópera es casi regalada.

¡Saludos desde Viena!

BONUS: ¿Cómo ver GRATIS una Ópera en Viena?

Si lo que quieres es ver un poco de una representación y luego marcharte para seguir pateando esta preciosa ciudad, hay una alternativa para ver una ópera en Viena. Justo al lado contrario de donde se compran las entradas baratas, entre abril y septiembre colocan una pantalla gigante desde la cual se pueden seguir las representaciones. Muy recomendable si vas justo de tiempo.