Dormir en un hostel es una experiencia única

Nuestra primera experiencia en un hostel fue en Budapest, pero ahí fuimos de “señoritos” y nos cogimos la habitación privada. Queríamos explorar el territorio desconocido, cómo era el ambiente y si nos íbamos a atrever a dormir en habitaciones compartidas. Hasta ahora habíamos dormido en hoteles muy cutres pero nunca antes en habitaciones compartidas.  Para los que no sepan qué es un hostel, son esos alojamientos en los que compartes la habitación y el baño con otras personas (casi como en los campamentos de verano), también suelen tener habitaciones privadas, pero claro, el precio es más caro. También son conocidos como albergues.

El siguiente viaje que preparamos decidimos mochilear por Centro Europa (Praga, Bratislava, Viena, Brno y Dresden), nos liamos la manta a la cabeza y decidimos que todos los alojamientos iban a ser en hostels, queríamos ahorrar lo máximo, y la verdad es que lo conseguimos, si pinchas aquí verás lo poco que nos gastamos en el presupuesto de un viaje de 10 días.

Os hacemos un breve resumen de los hostels en los que estuvimos.

Praga – Clown and Bard: Fue el primero que pisamos y el más barato. Estuvimos dos veces (en el mismo viaje), la primera creíamos que nos iba a comer la mierda… Era Semana Santa y estaba muy concurrido, pero la segunda vez que volvimos después de pasar por todos los demás hostels, ya nos sentimos como en casa. Además, se podía ir andando perfectamente al centro. (Pagamos 5,70€ por noche)

Bratislava – Wild Elephants Hostel: Más céntrico imposible, en la plaza Hlavne Namestie, la plaza mayor del centro histórico donde se encuentra el ayuntamiento. Este hostel también fue baratísmo. Sólo estuvimos una noche, pero muy a gusto. Los dueños del hostel eran muy simpáticos y nos invitaron a salir a tomar algo por la ciudad con el resto de personas que se hospedaban, pero al día siguiente tocaba madrugón. (Pagamos 9€ la noche)

Viena –“Wombats CITY HOSTEL Vienna “THE NASCHMARKT”: El palacio de los hostels y también el más caro de todos, 15 euros la noche, pero teniendo en cuenta los precios de Viena, nos pareció un chollazo. Esta muy bien situado, en frente del mercado y se podía recorrer el centro sin utilizar transporte público. Este hostel tiene todo lo que te puedas imaginar, bar, habitaciones de dos pisos, puff y mesita para sentarte a charlar con la gente… ¡hasta una terraza en cada habitación! Si Sissi estuviese viva tranquilamente podría pasar una noche en este hostel, ¡qué pasada!.

Brno – Hostel Fleda: Si hay un hostel en el que te puedas sentir como en casa, ese es el Fleda. Nos acogieron de una manera espectacular, desde el primer momento. Al hacer la reserva nos enviaron un email con muchísima información sobre la ciudad. Además, como a Brno íbamos a llegar tarde (sobre las 11 o las 12 de la noche), una de las recepcionistas se quedó a esperarnos (fuera del horario). Todas las que nos atendieron fueron súper simpáticas y nos dieron mucha ayuda e información sobre la ciudad. Nos dio mucha pena dejar ese lugar solo por lo bien que nos trataron durante la estancia. Ahora mismo lo están remodelando. (Pagamos 7€ la noche)

Ventajas:
  • El precio, sin duda. Ahorras mucho dinero.
  • Suele haber buen ambiente, juvenil en general, y la gente es muy maja.
  • Conoces a mucha gente e incluso haces amigos. Nosotros en Viena conocimos a unos chicos de Ecuador que casualidad luego fueron a nuestro hostel de Praga. Visitamos juntos estas dos ciudades y  nos fuimos con ellos de excursión hasta Dresden. Grandes personas que en un hotel no hubiésemos encontrado. Además, es costumbre salir de fiesta con la gente del hostel, bueno, si te gusta salir de fiesta, claro está.
  • En ningún momento nos sentimos inseguros. Hay un clima de ‘hermandad’ entre todos los viajeros que hay ahí, es increíble. Quizá el miedo sea el motivo por el que mucha gente no se atreve a dormir en un hostel, pero realmente es una experiencia muy positiva, y todos los que están allí lo único que quieren es disfrutar, como tú.
  • Tienen wifi gratis (al menos en los que hemos estado nosotros). Adiós Mcdonalds para engancharte al Wifi Gratis. Bueno, aunque en nuestro último viaje no nos hizo falta gracias al internet portátil de AlldayInternet Wifi. 
Inconvenientes:
  • La falta de educación de algunas personas. Esas que cuando es hora de dormir entran gritando y sobre todo ¡encendiendo la luz! Yo no tengo problema porque no hay quien me despierte, pero a Erik le molestaba bastante.
  • Por buscar otro fallo, diríamos compartir el baño. Pero teniendo en cuenta todo lo que ahorras, la verdad es que a nosotros no nos importa lo más mínimo.
  • Es posible que en algunos hostels llegues a la cama que te han asignado y la tenga alguien cogida (si, nos ha pasado). Que no cunda el pánico, coges cualquier otra y el que venga detrás que coja la que este libre.

Lo que más nos ha sorprendido:
Como nosotros era la primera vez que íbamos, fuimos preparados con candados para las mochilas, las dejábamos bien cerradas debajo de la cama para que no se vieran, y todo guardado dentro…. Pero nos dimos cuenta de que  la gente allí era muy confiada, dejaban los iPhones y todo lo electrónico cargando por ahí encima mientras se iban a dar una vuelta por la ciudad. Todo tirado, sin guardar, encima de las camas, las mochilas abiertas…. Nosotros alucinábamos. La verdad es que para que veáis lo seguro que es, nadie tocaba nada que no fuera suyo. Aun así, tenemos claro que volveríamos con candados, que no pasa nada …hasta que te pasa.

Conclusión: hostel ¿sí o no?
Después de analizar lo bueno y lo malo de los hostels, nosotros lo tenemos claro. Volveremos sin dudarlo, todo sea por ahorrar y hacer viajes low cost. Esta claro que no es un viaje romántico, pero cuando viajas para patear y conocer ciudades son una muy buena opción. Sobre todo si solo vas a ir al alojamiento a dormir, aunque nosotros también pasamos algunos ratos en los hostels y se estaba a gusto y lo que es más importante, en buena compañía.