Es completamente cierto, y muchos lo sabréis: uno no se puede fiar por completo de un turista, sobre todo si habla un idioma que tu no conoces. Y para contextualizar bien esta afirmación os voy a contar una cosa que me pasó mientras disfrutaba de unas vacaciones en la preciosa Venecia. (Música italiana de fondo) Ah, no, que esto es un blog :(

Bueno, pues el caso es que estaba yo en Venecia, en la zona de la estación de tren cuando se me ocurrió la fantástica idea de tomar un vaporetto. Vale, sí, no es el medio de transporte más glamuroso, pero el presupuesto no daba para más.

Yo, como persona curiosa, me acerqué al extremo de la parte delantera del Vaporetto y me apoyé en una barandilla (Si habéis llegado aquí sabéis que la historia va a acabar mal). Justo a mi lado había dos alemanes, dos guiris de estos que van con chanclas y calcetines por debajo.

Mas o menos así

El caso es que los hombres no hacían más que hablar y reír y a mi me parecían simpáticos, hasta que uno de ellos tuvo una genial idea. De repente me di cuenta de que la barandilla en la que estaba apoyado ¡ya no estaba! y mi cuerpo caía lentamente al gran canal….

  

Bueno, esta foto no tiene nada que ver, pero había que mantener un poco la intriga.

El caso es que me estaba cayendo al Gran Canal y temía bastante por mi vida. Bueno, a decir verdad yo esperaba que no me pasase nada, soy un intrépido nadador

 

Bueno, está bien, igual me he pasado, yo soy más bien así:

Pero justo estrenaba una cámara en ese viaje, que si caía al agua me la iba a cargar. Entre que fantaseaba con la posibilidad de decirle a mis conocidos que había nadado en el Gran Canal de Venecia me conseguí agarrar a uno de los extremos del Vaporetto y a lo poco de barandilla que quedaba detrás de mí y mantuve el equilibrio.

A todo esto, mi novia estaba viendo la escena de reojo pero no se enteró mucho de lo que pasaba. Luego mientras se lo contaba no se lo creía la jodía… (aunque ella dice que me agarró, pero yo no me lo creo)

El caso es que me giré de muy malas maneras para decirles cuatro cosas a los dos señores que casi me obligan a bañarme en Venecia pero resulta que se estaban yendo del barco, no sé sí por que se tenían que bajar o porque aprovecharon para huir vilmente.

Me habéis pillado, el título no dice toda la verdad, pero era para mantener la intriga… 😀 , afortunadamente para mí pero no tanto para vosotros, todo salió bien y por eso estoy aquí dando la chapa. Espero que hayáis captado la esencia de por qué motivo no te tienes que fiar al 100% de un turista.