Budapest es una de las ciudades más impresionantes que hemos conocido, por eso un día en la ciudad es posible que no de para mucho, pero hay algunas cosas que tienes que ver sí o sí. Si vas más días y quieres sumar visitas a este recorrido, te dejamos las 40 cosas que puedes hacer en Budapest. Antes de nada tienes que saber que no es una ciudad, sino dos divididas por el Danubio, a la izquierda se encuentra Pest y a la derecha Buda.

Para aprovechar bien el día se puede empezar recorrido en la zona de Buda. Es indispensable subir hasta el bastión de los pescadores, algo que podemos hacerlo andando, en funicular, en autobús o en metro. Nosotros lo hicimos andando y es lo que os recomendamos porque a lo largo de la colina de Buda se van viendo imágenes espectaculares del parlamento y el puente de las cadenas. Es como tener una postal delante de tus propios ojos.

Llegamos a la Iglesia de Matías con su precioso tejado de colores. Se puede entrar dentro pero hay que pagar, el precio para adultos es de 1000 HUF (3,20€) y para estudiantes y jubilados 700 HUF (2,25€). Los menores de 6 años entran gratis. Nosotros (as always) íbamos sin un duro, así que preferimos deleitarnos solo con las vistas exteriores (que no son pocas, ¡eh!).

Un poco más adelante nos dimos de bruces con el hermoso bastión de los pescadores, es un mirador, desde donde sale una preciosa panorámica del parlamento. Salvo a las torres a lo demás se puede entrar gratis, aquí os dejamos la página con los precios. No te preocupes por el precio porque lo único que tiene subir a las torres es que lo ves un poco más alto, pero la vista desde la parte baja del bastión sigue siendo espectacular.

*Curiosidad: Se llama así porque el gremio de los pescadores era el encargado de defenderlo durante la edad media. Cada una de sus torres representa una de las tribus magyares que fundaron Hungría.

Allí arriba también , aunque hacia el lado contrario que el bastión de los pescadores, se encuentra el Castillo de Buda que contiene la Galería Nacional Húngara, el Museo de Historia de Budapest y la Biblioteca de Széchenyi. Podemos aprovechar para verlo por fuera. Además en la zona del Castillo de Buda podemos dar un paseo entre calles con casas de los siglos XVIII y XIX, realmente es como viajar en el tiempo. Nosotros hicimos una paradita para ver el ‘Hospital in the rock’, un antiguo bunker escarbado en la piedra. Fue ameno, pero es una visita totalmente prescindible, sobre todo si solo tenemos un día.

Ya está bien de Buda, es hora de cruzar a Pest por el conocidísimo Puente de las Cadenas mientras disfrutamos de la vista del Danubio. Cuenta la leyenda que el arquitecto estaba tan seguro de su obra que reto a los ciudadanos a que encontrasen un fallo en su puente y si encontraban alguno si tiraría desde allí. Como os podéis imaginar se acabó tirando, y es que si os fijáis a los leones del puente ¡les falta la lengua!.

Y aunque el día que visitamos la ciudad hacía bastante calor, al asomarnos al puente no se nos ocurriría por nada del mundo saltar al Danubio, sobre todo por ese enorme caudal que arrastra todo lo que pilla a su paso.

Nuestra próxima parada es la gigantesca Basílica de San Esteban, de la que merece muchísimo la pena subir a la cúpula. La vista de Budapest desde 96 metros de altura es increíble. Acabarás hasta el moño de escaleras, pero te aseguramos que merece la pena. El precio de la subida son 200 HUF (0,65 céntimos), ¡una ganga!. Si además te apetece, puedes ver el interior de la Basílica, eso sí, echando en una hucha la voluntad bajo la inquisidora mirada de un húngaro cansado de turistas.

Seguimos hacia la Ópera, precioso edificio que por dentro es incluso más bonito. Se realizan visitas guiadas, pero como no teníamos mucho tiempo vimos lo que se podía ver, el hall principal.

Otro de los iconos de la ciudad, la Gran Sinagoga de Budapest, es la más grande de Europa y la segunda más grande del mundo. Nosotros solo la vimos por fuera, pero si quieres entrar el precio de la entrada es de 2000 HUF (6,45€) para adultos y 850 HUF (2,75€) para estudiantes.

Ya empezaba a apretar la hambruna y nos acercamos al mercado de Budapest. Desde la Sinagoga atravesamos la calle Vacy Utca, la más famosa de Budapest llena de tiendas y restaurantes. Luego nos desviamos para llegar al mercado. Hay cantidad de puestos de comida húngara, entre ellos el Gulash y el Lángosh, que son dos de los platos más conocidos. En el mercado también podéis aprovechar a comprar algún souvenir ya que esta repleto de tiendas, y a un precio bastante más barato que en Vacy Utca.

Con la barriga llena es hora de visitar el edificio más conocido del país, el parlamento, lo mejor ir metro ya que no esta cerca y solo hay un día para disfrutar de esta maravillosa ciudad. Cogemos la linea roja y nos bajamos en Kossuth tér. Una vez en el parlamento, además de recorrer sus alrededores se puede hacer una visita guiada. Nosotros como estuvimos algo más de un día la hicimos, aunque si vas justo de tiempo quizá no sea lo más recomendable.

Desde el parlamento, otra vez a coger el metro, en este caso la linea amarilla hasta Hősök tere. Allí vamos la plaza de los héroes a ver el Memorial del Milenio. Este parquecito tiene muchísimo encanto. Se puede visitar a pie o en el agua con los pedalones (¡cómo nos hubiese gustado recorrer ese lago!). También hay un castillo muy curioso, pero al ir a la carrera solo lo vimos de pasada, así que si podéis paraos un instante a verlo, es precioso.

Un poco más adelante se encuentran los baños termales de Szèchenyi. Allí es donde pasamos lo que queda de tarde, relajándonos de esta ajetreada mañana. Tal vez os parezca una perdida de tiempo pasar allí la tarde, pero en nuestra opinión entrar a los baños termales es uno de los imprescindibles, es un lugar precioso y además descansas muchísimo después de patear todo Budapest.

Al salir de los baños totalmente relajados, cogimos el metro una vez más la línea roja hasta Astoria para dirigirnos al bar ruina más famoso de Budapest, el Szimpla Kert. Como su propio nombre indica, esta hecho una ruina, pero tiene una atmósfera peculiar que si viajas a Budapest no te debes perder. Puedes simplemente entrar a verlo o tomar algo sentado en un coche antiguo, una bañera, en una sala llena de ordenadores colgados de las paredes…

Ahora solo queda que os dejéis guiar por la ciudad hasta encontrar un sitio donde cenar. Y tú pensarás, pues vuelvo al mercado. ERRORRRRRRR! El mercado cierra a la tarde, así que será mejor que busques en los alrededores de Vaci Utca, que hay un montón de calles con lugares baratos.

Y este ha sido el plan express para visitar Budapest en un día. Aunque la verdadera recomendación es que si podéis disponer de una semana la paséis ahí. Hay muchas cosas que se han quedado por el camino, y Budapest es una ciudad en la que te tienes que fundir. No es tan conocida como Praga y Viena, pero ella solita les puede hacer sombra a ambas.